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Esta es la historia que revela lo que llevó este joven meritorio dominicano a terminar con su vida.

Son decenas los casos de suicidios que nos llegan mensualmente, pero algunos son mas sorprendentes que otros, presten atención a este caso en donde un joven prometedor terminó con su vida de forma repentina.

Y es que las docenas de medallas de honor y excelencia académica, esos actos de altruismo a favor de los niños autistas, aquellos sueños y aspiraciones de Rafael Esteban Herrera Guerrero, se evaporaron inesperadamente cuando nadie podía imaginarlo.

Fue aquel 3 de febrero de este año, cuando él y un grupo de jóvenes sostuvieron una riña en las afueras de un bar cercano a la Plaza Andalucía que empezaría una sucesión de eventos que terminarían en tragedia.

Rafael Esteban, de 21 años, siempre fue un estudiante meritorio, galardonado con los máximos honores y apegado a su familia. Sin embargo, ese fatídico día su vida cambiaría cuando algunos amigos lo invitaron a compartir en una discoteca de la capital, actividad a la que en principio él se negaba a ir porque “no tenía deseos de salir de su casa”, pero que al final terminó cediendo.

Un roce de hombros en el establecimiento de diversión entre Rafael y otro joven sería el desencadenante aquella noche de una pelea, en la que se involucraron él, su hermano y dos amigos contra cinco o seis muchachos que andaban con el otro chico.

Fue al final de la noche, alrededor de las 3:00 de la madrugada, que Rafael se acercó al joven para preguntarle el porqué de su actitud. Hubo dimes y diretes, ya los ánimos estaban caldeados y es posteriormente cuando se desata la riña.

La pelea fue grabada con un celular por una persona que estaba allí y posteriormente se viralizó en las redes sociales, lo que fue promocionado por ciertos medios digitales con toques sarcásticos y burlescos.

En el video se ve a Rafael cuando agrede a uno de los jóvenes que cae al suelo y queda tirado en el pavimento, lo que provoca que familiares del agredido tomaran acciones judiciales contra él y su hermano, quienes fueron arrestados por “agresión física”.

Ambos hermanos permanecieron presos durante dos noches en el Palacio de Justicia, debido a los procesos burocráticos que se extendieron porque el sometimiento se realizó en víspera de un fin de semana.

Maribel Guerrero, madre de Rafael, y su tía, Angelina Guerrero, trataron de convencer a la madre del afectado para conciliar en la audiencia, pero no tuvieron éxito. De todas formas, el magistrado José Alejandro Vargas decidió que los apresados deberían ser liberados ya que no presentaban ningún historial delictivo, y que por el contrario, tenían un expediente impecable tanto en lo académico como en lo social, por lo que dispuso una garantía económica de 50,000 pesos, presentación periódica y acudir a programas de conducta.

Todos creían que la pesadilla había terminado. No obstante, el mundo de Rafael se estaba desplomando. Una ficha policial, el daño moral de tal tachadura que ensuciaba su hoja de vida, sumado a un “esto todavía no se acaba” por parte de las autoridades de la Fiscalía, que pretendían seguir con el caso hasta las últimas consecuencias, pudieron ser parte de los factores que lo acorralaron y lo empujaron a suicidarse el 1 de marzo.

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ESTA ES LA PELEA DE LA QUE SE HABLA: